viernes, 8 de marzo de 2013

De mujeres y manzanas

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Mujer, desafiando al tiempo caminas descalza por la vida.
Sabiendote dueña de todo lo que tocas con los ojos, sólo te pertenece la desnudes.
Nacida de la costilla.
Esculpida en barro y tierra: Eres amazona, montaña, selva, mar y desierto.
Con piel de Luna y melena como la noche: fría y oscura. Te iluminan estrellas como pecas de cielo.
Sin miedo al dolor, eres capaz de matar, de morir; y sin embargo das vida.
Mujer y origen.
Mujer y causa.
Manzana y mujer; cuya boca es desorden en la estructura original de la historia.
Moviendo cauces, haces motivos.
Provocando causas, cambias el rumbo del viento: Haciendo temblar la base que sostiene los puntos cardinales de lo divino con el universo. Ese instinto curioso te estigmatiza, y hace más interesante y enigmático tu destino, entonces trasciendes de lo femenino a lo inmortal.
Quién conoce a una mujer conoce el infinito.

3 comentarios:

  1. Fascinante retrato de ese ADN lunar de los días, la brasa que arde y el paño que alivia, “quien conoce a una mujer conoce el infinito…” sencillamente genial y cierto a la vez.

    Me agrada tú espacio el cual voy a seguir, acabo de abrir un blog http://borrosascolumnasdehumo.blogspot.com.ar ,si te interesa pasar por allí serás más que bienvenido.

    Un abrazo.

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    Respuestas
    1. Hola! Gracias por tu visita, muy pronto seré yo te quién visite.

      Saludos!

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  2. Quien conoce a una mujer, a una sola mujer, ya puede considerarse sabio.

    La mujer es un secreto, es un misterio, y muy pocos consiguen desvelarlo...en parte, porque el buscador primero tiene que haberse encontrado con él mismo...y eso requiere tiempo, mucho tiempo...y valor, mucho valor...
    El hombre busca a la mujer, sin darse cuenta de que él aún no es un hombre, es un niño...y cuando el hombre por fin deja de ser un crío, a menudo ya es tarde...y entonces, pasa a contemplar a la mujer como a una niña, sencilla, clara como el agua, desposeida del antiguo misterio pero a la vez llena de encanto, aunque...para ella el tiempo también ha pasado, y ésta sea ya una anciana...

    ¡Un beso, Urlanda!

    Ananda

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Ilumina. Grita. Canta. Muerde. Vacía tus palabras llenándolas de infinito..