martes, 19 de enero de 2010

Haití: ¿Quién quita la vida? ¿Quién entrega la muerte?

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En el mundo, estos días oscurece temprano y de repente. Y no se funde ni el tiempo ni las farolas, pero poco a poco vamos quedándonos a oscuras. ¿A dónde va la luz cuando se va?
A mí me gusta ver el mundo, vivir en él. Con eso tengo, pero tengo mucho más. También me gusta cuando se va la luz y está oscuro y no hay nadie. ¿Así será morirse? No creo. La oscuridad puede hacer que la vida parezca más limpia y la muerte más clara.

Punto: Además de la pena y la compasión por quienes han sufrido el terremoto en Haití, se abre en nuestro ánimo la curiosidad. Es fácil buscar un mapa para saber en dónde queda Haití, ver los noticieros para saber cuán pobre es. Es información colectiva que tenemos en la conciencia del mundo como un punto de conocimiento que no necesitaba crecer, hasta ahora: La isla que comparten Haití y la República Dominicana se llamó al principio La Española. Puerto Príncipe, la capital, fue fundada en 1749 por los franceses, sobre la bahía del mismo nombre. Se dice que su territorio fue conquistado por los franceses, por eso el idioma francés como lengua dominante. Pero ¿de qué tamaño es la ciudad? Pueden ser cien mil personas las que murieron con el terremoto, pero ¿cuántos habitantes hay en esa ciudad? ¿Y en el país? Yo no lo sé.


Pregunta de hoy: ¿Por qué nos acordamos de los menos afortunados solamente cuando las desgracias y catástrofes nos hablan de su existencia?

Poema: Halito Mortal
Yo ya he muerto mil veces,
y volveré a morir otras mil.
He muerto entre las flores y cipreses,
en mayo y en diciembre, y en el mes de abril,
bajo un árbol, en la húmeda arena,
bajo el rayo del sol, y sin pena ni gloria.
Pero habré de volver entre flores,
entre las praderas multicolores ...
Volveré como un ave, quizás como un pez,
como una rana, o como un ciervo, quizás un
ciempiés ...
Y aunque así retorne, tan adolorido
a un mundo de penas, nunca redimido,
templare mi flecha, clamaré al cielo 
y haré que se renueve mi anhelo
de matar la maldad y el resentimiento.
De olvidar la malicia, el odio y el celo
y alabar a Dios en su gloria.
Hermann Hesse.



Imágenes encontradas en internet.

5 comentarios:

  1. Respuesta: porque así nos sentimos mejor con nosotros mismos.
    De aquí unos días nadie hablará de Haití, habrán pasado cosas nuevas, y la pobreza y miseria de los haitianos se borrará de nuestra cabeza.
    Entonces nos dirán ha habido tal cosa en tal sitio y todos parlotearemos y nos daremos golpes en el pecho por lo nuevo, y semanas después también lo olvidaremos.
    Somos lo que somos.

    Besos.

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  2. Toro, estoy de acuerdo contigo. Creo que es la primera vez que te leo tan extendido, me gusta. Veo que no eres tan de pocas y concretas palabras.

    Besos.

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  3. Quería darte las gracias por pasarte por "Más allá de los sueños", leernos y dejar tu comentario.

    Siempre serás bienvenida.

    Besos.

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  4. HADALUNA, gracias a ti por tu visita y comentario. Me gustó mucho leer su relato, es muy emotivo y remueve sentimientos y memorias. Lo dicho, me encanto.
    He estado unos días ausente del mundillo bloguero, o al menos de mi blog, espero pronto retornar..

    Saludos a todas y todos.

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