martes, 1 de diciembre de 2009

Giconda Belli: El país bajo mi piel

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Los sueños revolucionarios encontraron en mí tierra fértil. Lo mismo sucedió con otros sueños propios de mi género. Sólo que mis príncipes azules fueron guerrilleros y que mis hazañas heroicas las hice al mismo tiempo que cambiaba pañales y hervía mamaderas.
He sido dos mujeres y he vivido dos vidas. Una de mis mujeres quería hacerlo todo según los anales clásicos de la feminidad: casarse, tener hijos, ser complaciente, dócil y nutricia. La otra quería los privilegios masculinos: independencia, valerse por sí misma, tener vida pública, movilidad, amantes. Aprender a balancearlas y a unificar sus fuerzas para que no me desgarraran sus luchas a mordiscos y jaladas de pelos me ha tomado gran parte de la vida. Creo que al fin he logrado que ambas coexistan bajo la misma piel. Sin renunciar a ser mujer, creo que he logrado también ser hombre.
Conciliar mis dos vidas ha sido más complejo. Ha significado la escisión geográfica.  

Hasta que leí a Gioconda y su libro "El país bajo mi piel", pude entender que he nacido en otro tiempo, en otra época, en otras pieles. He visto mi vida desde los ojos de otras palabras, desde la mirada y la piel de una mujer guerrero, mujer soldado. Mujer que escribe y desgrana su revolución de armas y de hormonas, su historia, sus amores y sus guerras. 
Es como ella misma dice: "Y sin embargo, pienso, uno llega a la vida con un ovillo de hilos en la mano. Nadie conoce el diseño final de la tela que tejerá, pero en cierto momento del bordado uno puede mirar hacia atrás y decir: ¡Claro! ¡Cómo iba a ser de otra manera! ¡En aquella punta brillante de la madeja estaba el comienzo de la trama!"

2 comentarios:

  1. No he leído ese libro.
    Me gusta como lo explica. Una vida bien aprovechada.
    Es un ejemplo verdad?
    Ya sabes entonces.

    Besos.

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  2. No tienen porque ser dos mujeres, pueden ser las dos caras de una sola mujer.

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