domingo, 15 de noviembre de 2009

Sin infierno no hay paraíso

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No se que decir. Me dejas sin palabras. Sin aliento y de pronto, saber de ti me hace llorar: Todos esos instantes compartidos resucitan, despertando con la luz de la mañana de un dormir sin sueños.


Me duelen las venas, el tiempo y la distancia. Y siento rabia del amor que no se muere y no se olvida. Y la rabia crece con deseo, con pasión, con ganas de olvidarte y de tenerte. Y el alma duele con ganas. Con ganas de amarte con rabia y sin medida, con ganas de morirte y morirme en cada instante de vida no vivido.


Y sin ganas me dueles por estúpido, embustero y cobarde. Por cada hora que pasa y no regresa. Por cada siete y cada octubre sin otoños en nuestro verano. Por las palabras que no encuentro para decirte que te adoro con todo y sin nada. Por la rabia que me da hacerme tonta para que duermas tranquilo creyendo que me engañas, y no decirte que te conozco mas por dentro que por fuera.
Por el tiempo que has perdido ganando el respeto de mis ojos que prefieren los impulsos y estrategias de tu corazón y besos, que lo imaginario e iluso de tus manos.


6 comentarios:

  1. "Conocer mejor por dentro que por fuera" ¿qué fuerte!

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  2. Capitán, si. Puede parecer fuerte leerlo así, pero es una cualidad especial apreciar el interior mas que la envoltura. ¿No crees?

    Saludos.

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  3. Sin duda creo que no hay nada peor en esta vida que el querer y no poder... Se siente una terrible impotencia que lo inunda casi todo.

    Un saludo.

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  4. Sin embargo, hay quien mira como aliciente el no poder para querer mas..

    Saludos, Persefone (te debo el acento).

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Ilumina. Grita. Canta. Muerde. Vacía tus palabras llenándolas de infinito..