viernes, 16 de octubre de 2009

Con recuerdos sin porvenir

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A qué hora quieres que te quiera, si todo el día lo paso pensando en ti, en mi..y en lo que no hemos sido.

Y por todo eso que atinamos escupirnos con reproche,
se nos escurren desperdiciados los días, los meses, los años impregnados de lamentos.
Imposible borrarnos las huellas.
Somos como tatuajes sin tinta, que duelen,
marcan, lastiman,
y laceran con recuerdos de olvidos indelebles.

Sin vínculos ni argollas somos menos que más,
de lo que nunca seremos,
y ya fuimos.
Quizás me he vestido el corazón de acero,
o será que la Luna esta noche se oculto, dejando sin letras mis ganas de escribir de ti.
Tu, el infiel escudero, de incompartidas deshoras en intima soledad.
La ilusión desgarrada, el amor y las ganas, la pasión y agonía.

De mi historia, el primer repertorio con clausura,
tu.

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4 comentarios:

  1. Tú, osea.

    Los reproches son difíciles de controlar. No sé si es mejor escupirlos o guardátelos.

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  2. Depende. Todo depende de las circunstancias. Posiblemente es mejor ignorar.

    Dos veces sin tilde. O sea, propio de gente pija. Jajaja
    Imposible no tomar el lado amable de la vida. :-P

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  3. No vale la pena sufrir por lo que no habéis sido.
    Si no ocurrió quizás es que no debió ocurrir.
    Suele suceder.

    Saludos.

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  4. Pienso lo mismo. No es necesario padecer por cosas imposibles. Sin embargo, esto es distinto. En una relación de casi... diez años, ocurrió de todo.

    Saludos, señor Toro.

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Ilumina. Grita. Canta. Muerde. Vacía tus palabras llenándolas de infinito..